En el contexto del sistema científico argentino, ser promovido a Investigador Superior del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) representa alcanzar la máxima categoría posible en la Carrera del Investigador. Sólo entre un 3 y 5 por ciento de los investigadores logran acceder a esta categoría. Dentro de ese porcentaje, la cantidad de mujeres es extremadamente baja.
El número de mujeres que ha alcanzado la categoría de Investigadora Superior en la gran área de las Ciencias Biológicas y de la Salud ha sido muy reducido. Hasta hoy ninguna de ellas había sido una Médica Veterinaria.
Desde el inicio de su actividad académica en la Facultad de Ciencias Veterinarias de la UNLP dictó clases en la Cátedra de Clínica de Pequeños Animales sobre reproducción de animales de compañía.
Luego de doctorarse trabajando en el campo de la endocrinología reproductiva de la hembra canina, comenzó a desarrollar una labor experimental intensa al tiempo que inauguró una línea investigativa de vacancia en el país y Latinoamérica: la de reproducción en carnívoros domésticos.

Su trabajo experimental fue subsidiado por organismos nacionales como el CONICET, el Fondo para la Investigación Científica y Tecnológica y la propia UNLP, y también por fundaciones internacionales que seleccionan proyectos entre universidades estadounidenses, europeas o australianas.
Realizó entrenamientos cortos en universidades de la Unión Europea y se diplomó en el Colegio Europeo de Reproducción Animal (ECAR).
Por la naturaleza de sus estudios, mayormente aplicados, los resultados obtenidos son rápidamente transferidos al conocimiento práctico a nivel nacional e internacional.
Ingresó a la carrera de Investigador del CONICET como asistente, sin Director, y en el primer informe promocionó en forma excepcional a Investigadora Adjunta. De ahí en más ascendió en los tiempos reglamentarios mínimos hasta su actual promoción como Investigadora Superior, en el primer llamado post pandemia.
En paralelo a la actividad de investigación realizó su recorrido docente, transitando por todas las categorías hasta la de Profesora Titular, que ocupa en la actualidad, coordinando y actuando en forma personal en las actividades del curso a su cargo.

En 2012, conformó el Laboratorio Fisiología Reproductiva que se transformó en 2019 en el Centro de Fisiología Reproductiva y Métodos Complementarios de Diagnóstico (CeFiRe & MeCoDiag), que actualmente alberga 4 generaciones de investigadores y alojó hasta hoy a 15 tesistas doctorales que concluyeron allí su trabajo.

Publicó más de 100 artículos en revistas internacionales indexadas en ISI, con índice de impacto medio o superior como primera o última autora mayormente; 11 de esas publicaciones son revisiones ampliamente citadas internacionalmente.
Escribió más de 20 capítulos de libros en idioma inglés para editoriales como Mc Graw-Hill, Wiley, Elsevier, Saunders (USA), CAB International (UK) y el International Veterinary Service de la Universidad de Cornell (IVIS-USA). Fue editora de 2 libros en castellano compilando a más 60 autores latinoamericanos, norteamericanos y europeos en el área de su especialidad.
Fue parte del comité científico, organizadora, moderadora y disertante de más de 50 congresos y encuentros internacionales sobre reproducción de pequeños animales en diversos países europeos, de Estados Unidos, Australia, Canadá, Brasil, Colombia, Perú, Chile, Bolivia y Brasil.

Durante su carrera recibió no solo distinciones internacionales de trabajos presentados en congresos, sino también de organizaciones y asociaciones destacadas en el trabajo con los temas de su especialidad en Estados Unidos y la Unión Europea, como la Sociedad Europea de Reproducción de Pequeños Animales (EVSSAR) y la Sociedad Americana de Teriogenología de Estados Unidos.
En numerosas ocasiones participó como evaluadora de agencias de financiación nacionales e internacionales como la Fundación Nacional Suiza para la Ciencia. También forma parte del Consejo Asesor Científico de la Fundación Animal Morris, de Estados Unidos.
Actúa rutinariamente como revisora de journals internacionales con índices de impacto medio y alto en su especialidad y recibió, en varias oportunidades, el Premio a la Contribución Destacada en Revisión de Elsevier y numerosos agradecimientos de otras editoriales como Wiley entre otras.
Según informes recientes del CONICET, mientras que las mujeres son mayoría en los niveles iniciales (Asistente y Adjunto), en la categoría Superior la relación suele ser de 4 o 5 varones por cada mujer. El área de Ciencias Veterinarias dentro de la Gran Área de Ciencias Biológicas y de la Salud muestra una pirámide muy marcada en la que siendo asistentes las mujeres constituyen entre un 60 y 70 por ciento del total, en tanto que la categoría superior sólo la ocupa menos de un 15 por ciento.
Estos estudios afirman que la exigencia de producción científica constante para ascender a «Superior» coincide históricamente con las etapas de mayor carga de cuidados familiares, lo que suele retrasar las promociones de las mujeres. Al mismo tiempo la categoría Superior requiere décadas de trayectoria y muchas de las veterinarias que hoy son Principales pertenecen a camadas que ingresaron cuando la disciplina estaba aún más masculinizada. Por otra parte, los comités evaluadores históricamente han tenido una composición mayoritariamente masculina en las jerarquías altas.































































